Historia
de Valencia.-
El “pouet dels miracles”
(Casa natalicia de San Vicente Ferrer)
Aunque ya nada
quede de la casa que vio nacer en 1350 al Pare Predicador, son muchos
los que llegan cada día a este templo santuario con la ilusión
de recorrer el lugar en el que Sant Vicent Ferrer dio sus primeros
pasos o beber agua del pouet porque a ellos o a algún familiar
les ha aliviado en sus dolencias. En ocasiones, el agua recogida
viajará bien lejos, incluso cruzando mares y océanos
hasta llegar a sus destinatarios.
Aunque el pozo
lleve más de 25 años seco, dicen que la construcción
del sótano de un edificio en la vecina plaza de Tetuán
cortó la veta que suministraba agua al manantial y acabó
así con la promesa hecha por San Vicente a sus padres de
que el agua del pouet jamás se agotaría. Pese a que
el líquido que fluye por la fuente es agua potable de la
red general, eso sí bendecida por los dominicos con la bendición
de San Vicente, son muchos los que buscan dicha agua milagrosa recordando
la tradición de que el pouet fue el escenario de uno de los
primeros milagros del fraile dominico: El miracle de la sabateta.
Cuentan que
cuando Sant Vicent todavía era un niño hizo subir
las aguas del pouet para devolver a un amigo suyo el zapato que
se le había caído dentro del pozo. Además,
como recuerda la inscripción de un azulejo en el patio del
pozo, en 1854, durante la segunda epidemia de cólera que
azotó Valencia con casi 2000 muertes, el pouet fue visitado
por gran cantidad de personas que buscaban en el agua bendecida
la protección contra la enfermedad.
En el azulejo
sobre la puerta de bajada al pozo se puede leer que éste
“suministró la cantidad de 159.976 cántaros
de agua, transportándose por ferrocarril 45.900”. Como
muestra de agradecimiento, cuatro años después, los
valencianos colocaron la actual pila de mármol del patio
de la Casa Natalicia . Este zaguán está decorado con
azulejos de Manises del siglo XVIII y de estilo rococó.
Los paneles
cerámicos representan escenas de la infancia de Sant Vicent.
Así, de izquierda a derecha desde la puerta de entrada al
patio, puede verse el miracle del mocadoret, en el que se narra
que el Pare Predicador dejó caer un pañuelo para que
el viento lo llevara hasta una casa donde una familia se estaba
muriendo de hambre y ordenó a sus discípulos que siguieran
el pañuelo para socorrer a los hambrientos. La siguiente
escena del auca o historia dibujada de la vida del santo representa
el miracle del salser en el que el fraile, cuando todavía
era un niño, sanó las úlceras en el cuello
del hijo de un comerciante en especias.
Según
el dominico Alfonso Esponera, este milagro es el que ha dado lugar
a la tradicional representación de diversos miracles de Sant
Vicent en los altares de las calles el día de su fiesta (5
de abril). Los azulejos también muestran otras escenas de
la infancia del santo: predicando a sus amigos, el bautismo en la
parroquia de San Esteban y el mencionado miracle de la sabateta.
Los dos últimos
milagros recogidos son el del rogle de campanetes que cuenta cómo
la rueda de campanitas empezó a sonar sin que nadie la tocase
el día del aniversario de la canonización del santo,
cuando en 1675 el capellán de la Casa Natalicia se negó
a celebrarlo, y la llegada de las naves de trigo a Barcelona que
San Vicente profetizó cuando la capital catalana padecía
una fuerte hambruna en 1375. Tanto el milagro de las naves de trigo
como el bautismo de San Vicente son obra de la mitad del siglo pasado,
realizadas por el ceramista manisense José Gimeno Martínez.
Los paneles cerámicos, a excepción de los azulejos
situados a la derecha de la pila, están muy restaurados.
El actual edificio
neogótico de la Casa Natalicia fue levantado en la primera
mitad de la década de los cincuenta, dado que la anterior
casa había quedado muy dañada trás la guerra
civil y sufría graves defectos estructurales anteriores a
1936. Este templo santuario, obra del arquitecto municipal Vicente
Valls, está inspirado en el Palau de la Generalitat y la
torre que hace chaflán en el torreón de los Guzmanes
de la ciudad burgalesa de Caleruega, lugar donde nació Santo
Domingo, el fundador de la orden de los predicadores.
Mientras la
puerta de la calle del Pouet de Sant Vicent da paso al mencionado
patio de azulejos, por la puerta de la calle del Mar se accede directamente
al templo. La iglesia es de planta octogonal, de estilo neogótico
y con bóveda estrellada de nervaduras. Los arcos, pilares
y columnillas son de piedra, el resto es de cemento.
El retablo de madera del altar es de estilo neogótico pero
la imagen de San Vicente que lo preside es una talla neobarroca
que muestra al santo en actitud de predicar . Las dos obras, ambas
en madera tallada, fueron realizadas por el escultor valenciano
Vicente Rodilla hace más de 50 años. La iglesia está
pavimentada con losas de mármol de diversos colores y la
pieza central representa el escudo de los dominicos.
También
llama la atención la reproducción en madera tallada
de la trona de piedra que utilizó el Pare Vicent para predicar
en la Catedral de Valencia. Esta obra contemporánea fue realizada
por el escultor Francisco Hurtado. Este artista también es
el autor del retablo de la capilla donde según la tradición
nació el santo. Dicho retablo moderno de talla enmarca un
cuadro con el nacimiento de San Vicente. Este óleo abarrocado
fue realizado en 1806 por el pintor valenciano Vicente López,
discípulo de Goya.
Nou d' Octubre
Día de la comunidad valenciana
La entrañable fiesta del Nou d' Octubre comporta una significativa relevancia por su contenido histórico y por la circunstancia de que dicha fiesta, que coincide con la celebración del día de San Dionís, resulta oportuna para reafirmar la identidad del pueblo valenciano.
Tal como lo hace año tras año, el pueblo de valencia asistirá a la solemne procesión de la Real Senyera, y muchas gargantas habrán de quedarse sin voz vitoreando la querida enseña, así como una serie de actos programados en distintos lugares de la ciudad.
La celebración se remonta al año1238, cuando las tropas musulmanas seguían ocupando Valencia, Aún cuando las continuas batallas con los cristianos habían minado considerablemente sus fuerzas. Luego de un cruento combate, el ejército al mando del rey Jaime I entró triunfal en la ciudad.
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